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Por lo general, la primera diferencia surge del formato de cada uno de ellos. Los protectores solares suelen venir en crema y los bronceadores, en la mayoría de los casos, se presentan en formato aceite. La segunda y gran diferencia, se debe a que la función del protector solar es impedir quemaduras en la piel a causa del sol, mientras que el objetivo de los bronceadores es darle color a la piel. Los protectores solares llegan a bloquear hasta un 95% de las radiaciones UVB, que son las que provocan eritemas en la piel. Por su parte, los bronceadores tienen una función más estética que de protección.
Estos últimos pueden tener un FPS, es decir, un Factor de Protección Solar, pero no olvidemos que su función principal es la de broncear la piel… por lo tanto, el FPS suele ser más bajo que el de los protectores solares.
Para elegir cuál es el protector solar adecuado para la piel de cada uno, es fundamental identificar cuál es nuestro tipo de piel.
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